Slow food

Slow food

Si hace años que se puso de moda el “fast food” y las grandes multinacionales se hacían de oro gracias a esta manera de comer, ahora llega el slow food un hábito de vida sana que viene pegando fuerte.
Cada vez hay más gente que se suma a esta manera de comer. Verduras, frutas, alimentos bajos en calorías y buenos para el organismo encabezan la lista de la compra. Una forma relajada de comer, sin prisas, ni agobios.
También muchos de los restaurantes han instaurado en sus menús platos más saludables basados en esta filosofía.


¿Cómo empezó?
En 1986 llegó a Italia el concepto de “comida lenta” o “slow food” una manera de disfrutar de la comida, de forma tranquila y basada en una alimentación saludable. Fue fundado por Carlo Petrini tras una protesta en Roma a causa de la apertura de un local de comida rápida.
Defendían los principios de este movimiento que van más allá de la calidad. Buscaban una alimentación sabrosa, que no dañase el medio ambiente y con un cultivo sostenible, entre otras muchas cosas.
Poco a poco se fue haciendo hueco y actualmente está presente en más de 130 países del mundo. 
Las características básicas del “slow food”
1-Disfrutar comiendo
No tenemos tiempo, comemos con prisa y mal. El cambio es tener la tranquilidad de comer despacio, saborear los alimentos y en un ambiente agradable. Disfrutar de la calidad y valorarla.
2-Cultivo sostenible y cuidado del medio ambiente
Una agricultura más limpia que proteja los alimentos y los cultivos sean sostenibles. Defienden la biodiversidad y el cuidado del medio ambiente.
3-Alimentación sana
El “slow food” se basa en una alimentación saludable. Productos de calidad, frescos y además buenos para la salud. Comer más despacio y masticar mejor ayuda positivamente a hacer mejor la digestión.
4-Consumo local
Promover el consumo local. Producción tradicional apoyando al patrimonio gastronómica y cultural de cada zona.

¡Ahora te toca a ti disfrutar de tu cesta!